Un balance en los primeros diez años de la Maestría en Liderazgo Positivo

Lectura aproximada 4 min

08 junio 26

Un balance en los primeros diez años de la Maestría en Liderazgo Positivo

Rosalinda Ballesteros, Margarita Tarragona y Enrique Tamés revisaron los orígenes y desafíos del liderazgo positivo, el bienestar y el florecimiento humano.

En el marco del décimo aniversario de la Maestría en Liderazgo Positivo de Tecmilenio, Rosalinda Ballesteros, directora del Instituto del Propósito y Bienestar Integral, conversó con Margarita Tarragona y Enrique Tamés en el panel "Señales del cambio: lo que está emergiendo y hacia dónde vamos", un diálogo dedicado a revisar los orígenes, alcances y desafíos actuales del bienestar, la felicidad y el florecimiento humano como campos de estudio y práctica.

La conversación tuvo un tono retrospectivo, pero también prospectivo. Ballesteros recordó que las ideas y trayectorias de Tarragona y Tamés fueron parte fundamental de la base académica que permitió construir el programa. A diez años de distancia, la maestría ha reunido a cientos de estudiantes, egresados, profesores y aliados en torno a una pregunta que sigue siendo vigente: cómo llevar el bienestar y el liderazgo positivo de la investigación a la educación, las organizaciones y la vida cotidiana.

De la incomodidad a la exploración

Margarita Tarragona situó su aproximación a la psicología positiva desde una experiencia formativa: la incomodidad ante una psicología excesivamente centrada en la patología. Durante su formación, explicó, buena parte del estudio psicológico parecía concentrarse en la disfunción, el sufrimiento o aquello que no funciona en la vida humana. Su encuentro con otros enfoques —en particular con el trabajo de Mihaly Csikszentmihalyi— le permitió mirar la psicología desde otra perspectiva: no sólo como una disciplina dedicada a atender el malestar, sino también a comprender las condiciones de una vida plena.1

La felicidad no es una promesa simple

Enrique Tamés, por su parte, abordó el tema desde la filosofía. Recordó que la felicidad ha sido una preocupación central de la tradición occidental, aunque no siempre entendida como una promesa simple de dicha. Desde Aristóteles hasta pensadores contemporáneos, la felicidad también se comprende desde la cautela, la desdicha y la reflexión sobre los límites de la vida humana. Para Tamés, uno de los cambios más relevantes de las últimas décadas es que el estudio del bienestar ya no pertenece a una sola disciplina: hoy dialogan la psicología, la filosofía, la economía, las ciencias sociales, la medicina y otros campos.

Ese diálogo entre disciplinas no es solo académico: tiene expresión empírica. El Global Flourishing Study —uno de los estudios longitudinales más amplios realizados hasta ahora sobre bienestar humano, con más de 200,000 participantes en 22 países— define el florecimiento no como ausencia de malestar ni como felicidad subjetiva, sino como una combinación de sentido de vida, carácter, relaciones cercanas de calidad y compromiso con algo más grande que uno mismo.2 La convergencia que Tamés describió como tendencia ya tiene escala de evidencia global.

Rosalinda Ballesteros añadió su propia experiencia desde Tecmilenio. Su entrada al campo no se dio originalmente desde la psicología, sino desde los estudios humanísticos, la cultura de paz y la educación. Al reconocer afinidades entre las nociones de paz, desarrollo del potencial y florecimiento humano, encontró en el liderazgo positivo una vía para transformar la práctica educativa. En su recorrido, destacó especialmente la posibilidad de llevar estos conceptos a espacios concretos, como el currículum de los alumnos de preparatoria, donde las emociones positivas, el propósito de vida y las experiencias de aprendizaje podían convertirse en herramientas formativas.

La expansión del campo

El panel también permitió revisar la expansión del campo en los años recientes. Tarragona habló de su trabajo posterior en psicología clínica, docencia, investigación y bienestar, así como de su labor en instituciones académicas dedicadas al estudio de la psicología positiva. Tamés, en cambio, compartió su trabajo en torno al concepto de fortalecimiento humano dentro del Tecnológico de Monterrey y subrayó la necesidad de pensar el florecimiento desde América Latina, con sus propias realidades culturales, sociales y comunitarias.

Arte, bienestar y experiencia estética

Uno de los puntos más sugerentes de la conversación fue la relación entre bienestar, arte y humanidades. Ballesteros habló de proyectos que exploran cómo las experiencias estéticas —un museo, una obra, una expresión artística— pueden convertirse en vías de conexión emocional y autoconocimiento. Desde esa perspectiva, el bienestar no se reduce a técnicas individuales, sino que también puede surgir del contacto con la belleza, la memoria, la creatividad y la cultura.

La evidencia más reciente sobre este vínculo muestra que la participación artística no transforma por sí sola: lo que detona el florecimiento es lo que esa experiencia activa en el interior de la persona —reflexión, aprendizaje, inmersión, socialización, expresión—, siempre que la experiencia esté diseñada con intención.3

El bienestar digital: un debate que apenas comienza

El diálogo también abrió una línea especialmente actual: el bienestar digital. En una época marcada por la hiperconexión, las pantallas y sus efectos en adolescentes y adultos, Ballesteros planteó la importancia de estudiar no sólo cómo reducir los posibles impactos negativos de la tecnología, sino también cómo usarla de manera positiva para intensificar el bienestar.4

Lo aprendido en diez años

El panel mostró que el liderazgo positivo no es una moda ni una idea aislada, sino un campo que ha ido madurando entre la investigación, la educación, la clínica, la filosofía, las organizaciones, el arte y la tecnología.

A diez años de la maestría, la pregunta ya no es sólo cómo hablar de felicidad. Es cómo construir condiciones para el florecimiento humano en contextos reales, diversos y cambiantes — y en particular, desde América Latina, con sus propias realidades culturales y comunitarias.

 

Referencias

  1. Csikszentmihalyi, M. (1990). Flow: The psychology of optimal experience. Harper & Row.
  2. VanderWeele, T. J., Johnson, B. R., et al. (2025). The Global Flourishing Study: Study profile and initial results on flourishing. Nature Mental Health. https://doi.org/10.1038/s44220-025-00423-5
  3. Vargas Hernández, I. (2026, 18 de mayo). El arte que sí transforma: Lo que la ciencia descubrió sobre creatividad y florecimiento humano. Observatorio IPBI, Tecmilenio. https://observatorio.cienciasdelafelicidad.mx/el-arte-que-si-transforma-lo-que-la-ciencia-descubrio-sobre-creatividad-y-florecimiento-humano
  4. Vargas Hernández, I. (2026, 13 de abril). Desconexión digital: El hábito que la psicología positiva vincula con el bienestar real. Observatorio IPBI, Tecmilenio. https://observatorio.cienciasdelafelicidad.mx/desconexion-digital-el-habito-que-la-psicologia-positiva-vincula-con-el-bienestar-real

Déjanos tu like