Conforme aumenta la carga académica en los jóvenes, la capacidad de conectar con el arte disminuye. El sistema, en muchos casos, va agotando justo aquello que más necesita cultivar. Proponemos en esta colaboración una reflexión sobre la conexión entre arte y bienestar, a propósito del mes de mayo, siendo el 18 de mayo el Día Internacional de los Museos.
Cuántas veces hemos escuchado que el arte hace bien y genera satisfacción. Que pintar relaja, que la música sana, que el teatro construye confianza. Y es cierto, pero es importante tener la evidencia para sostener esta idea. La propuesta de esta validación hoy se encuentra en una investigación de la Universidad de Monterrey (UDEM), que matiza un aspecto importante: no es el arte en sí lo que transforma a una persona. Es lo que ese arte activa en su interior.
El estudio, realizado con 263 estudiantes con un promedio de 20 años, analizó de qué manera el involucramiento artístico impacta en el bienestar¹. Su conclusión principal sacude varios supuestos: la participación artística por sí sola no tiene una relación directa con el florecimiento humano (p = 0.843). El arte, por sí mismo, no alcanza.
El arte como puente, no como destino
Entonces, ¿qué es lo que sí funciona? Los investigadores identificaron que para que una actividad artística detone bienestar real, debe activar un modelo psicológico de cinco vías al que llamaron RAISE: Reflexión, Adquisición, Inmersión, Socialización y Expresión². El arte, en este esquema, no es el fin. Es el vehículo que, bien aprovechado, pone en marcha algo mucho más profundo.
La metáfora que usa el estudio es precisa: el arte funciona como un “puente”. Cruzarlo no garantiza nada. Lo que importa es a dónde lleva ese puente y si la persona realmente camina por él.
El modelo RAISE: cinco vías hacia el florecimiento
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R
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Reflexión
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Pausar y procesar lo que se vive a través del arte.
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A
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Adquisición
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Aprender algo nuevo y ver el propio progreso.
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I
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Inmersión
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Entrar en un estado de concentración profunda.
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S
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Socialización
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Crear vínculos genuinos a través de la experiencia artística.
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E
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Expresión
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Dar forma y voz a lo que difícilmente se dice con palabras.
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El poder de sentirnos competentes
De las cinco vías del modelo RAISE, la Adquisición de Habilidades resultó ser la más poderosa. Con un coeficiente de predicción de β = 0.799³ (lo que significa que explica casi 8 de cada 10 puntos de mejora en el bienestar de los estudiantes), esta vía muestra por qué aprender algo nuevo, ver el progreso propio en una obra, dominar una técnica que antes parecía imposible, tiene un efecto tan profundo en quien crea.
La explicación es psicológica: cuando alguien aprende a tocar un instrumento, a escribir un guión o a dominar el óleo, satisface una necesidad básica que la Teoría de la Autodeterminación identifica como fundamental: la competencia⁴. Ver un avance tangible en lo que uno crea refuerza la autoeficacia, la creencia de que uno es capaz de superar retos. Esa creencia, según el estudio, se traduce directamente en mayor florecimiento. En conjunto, el modelo RAISE logró explicar el 40.5% de la varianza en el bienestar de los alumnos, un dato contundente.
Bienestar social: el antídoto contra el aislamiento
El estudio también encontró que la Socialización fue la dimensión con el puntaje más alto entre los estudiantes: 4.20 sobre 5⁵. Participar en grupos representativos, como coro, danza o teatro, mejora significativamente el bienestar social, especialmente en la dimensión de Actualización Social (3.93): la percepción de que el entorno está progresando, de que uno forma parte de algo que avanza.
En un momento en que el aislamiento y la ansiedad universitaria se han convertido en una crisis silenciosa, con hasta un 46% de estudiantes reportando niveles significativos de ansiedad tras la pandemia, este hallazgo cobra una urgencia particular. El arte grupal no es un pasatiempo; es infraestructura de salud mental.
El reto que pocos ven: los semestres avanzados
Hay un dato en el estudio que debería incomodar a las instituciones educativas: los estudiantes de 18 años tienen una apertura mucho mayor a la reflexión y al aprendizaje artístico que los de 22 o 24⁶. Conforme aumenta la carga académica, esa capacidad de conectar con el arte disminuye. El sistema, en muchos casos, va agotando justo aquello que más necesita cultivar.
La pregunta que esto deja sobre la mesa no es menor: ¿están las universidades diseñando experiencias artísticas para los momentos en que más se necesitan, o solo para cuando la agenda lo permite?
El arte es intencional, no sólo decorativo
La conclusión del estudio es directa: el bienestar estudiantil a través de las artes debe ser intencional. No se trata de ofrecer talleres como pasatiempos o como ‘decoración’ del CV. Se trata de diseñar experiencias que reten al estudiante a adquirir nuevas competencias, que fomenten el diálogo y la construcción de identidad, y que proporcionen espacios genuinos de pausa y reflexión.
Dicho de otra manera: el arte no florece sólo. Necesita condiciones. Crear esas condiciones es una decisión institucional, no una casualidad.
El estudio en números
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263
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estudiantes universitarios participaron en el estudio (promedio: 20 años).
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46%
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de los estudiantes reportó niveles significativos de ansiedad tras la pandemia.
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β = 0.799
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coeficiente de predicción de la Adquisición de Habilidades (casi 8 de cada 10 puntos de mejora en el bienestar).
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40.5%
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de la varianza en el bienestar de los alumnos explicada por el modelo RAISE.
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4.20 / 5
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puntaje de Socialización, la dimensión más alta registrada en el estudio.
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El Global Flourishing Study, uno de los estudios de bienestar más amplios que se han realizado, con 200,000 participantes en 22 países y publicado en Nature Mental Health en 2025, define el florecimiento humano como algo que va mucho más allá de la salud o la felicidad individual⁷. Incluye, de manera explícita, el sentido de vida, el carácter y la calidad de las relaciones cercanas. Es decir, exactamente aquello que el arte, cuando se vive con profundidad, tiene la capacidad de construir.
Rerencias
¹ Universidad de Monterrey (UDEM). Estudio sobre el impacto de las artes positivas en el florecimiento humano. Muestra de 263 estudiantes universitarios (promedio 20 años). Resultados internos, 2024–2025.
² Modelo RAISE: Reflexión, Adquisición, Inmersión, Socialización y Expresión. Estudio UDEM, op. cit.
³ Coeficiente de predicción β = 0.799 para la vía de Adquisición de Habilidades. Explica casi 8 de cada 10 puntos de mejora en el bienestar. El modelo RAISE explicó el 40.5% de la varianza en el florecimiento de los alumnos. Estudio UDEM, op. cit.
⁴ Ryan, R. M., & Deci, E. L. (2001). On happiness and human potentials: A review of research on hedonic and eudaimonic well-being. Annual Review of Psychology, 52, 141–166.
⁵ Puntaje de Socialización: 4.20/5. Dimensión de Actualización Social: 3.93. Estudio UDEM, op. cit.
⁶ Relación entre edad y apertura artística. Estudiantes de 18 años vs. 22–24 años. Estudio UDEM, op. cit.
⁷ VanderWeele, T. J., Johnson, B. R., et al. (2025). The Global Flourishing Study: study profile and initial results on flourishing. Nature Mental Health. Estudio longitudinal con 207,919 participantes en 22 países. Datos recopilados entre 2022 y 2024. https://doi.org/10.1038/s44220-025-00423-5