Hay algo que no aparece en el contrato laboral de ninguna madre: la segunda jornada que comienza en cuanto cierra la computadora. En México, las mujeres con empleo dedican en promedio 43 horas semanales al trabajo de cuidados no remunerado, crianza, tareas del hogar, atención a familiares, frente a las 18 horas que dedican los hombres a las mismas labores.1 Esa diferencia de 25 horas no es un dato menor: es tiempo que no existe para descansar, para crecer profesionalmente, ni para estar bien.
Los datos del Factor Wellbeing del IPBI Tecmilenio, obtenidos de más de 24,000 colaboradores en México, muestran una señal que es importante observar: el puntaje más bajo de toda la dimensión de bienestar entre las mujeres corresponde al ítem "Al salir del trabajo, tengo tiempo y energía para hacer lo que me gusta" —con una calificación de 3.45 sobre 5, frente al 3.66 de sus pares masculinos.2 Es la brecha de género más amplia en toda la encuesta. Las mujeres no sólo llegan agotadas al final del día: llegan sin margen.
"Algunos espacios de trabajo cobran a las madres un impuesto de tiempo invisible que frena su crecimiento; la doble jornada es una barrera estructural que no se resuelve con buenas intenciones, sino con políticas reales", afirma Rosalinda Ballesteros, directora del Instituto del Propósito y Bienestar Integral (IPBI) de Tecmilenio. Cuando las organizaciones ignoran esta realidad, no sólo afectan a sus colaboradoras: comprometen la productividad de todo el equipo.
Lo que mide el Factor Wellbeing en las mujeres
Los mismos datos del IPBI revelan que la sobrecarga es un patrón documentado. Ante la afirmación "Tengo demasiado trabajo para poder hacerlo bien del todo", las mujeres obtienen un promedio de 2.47, el más bajo entre todos los grupos —donde un puntaje cercano a 1 indica acuerdo total con la sobrecarga.3 Frente a la pregunta "Tengo que hacer más de una tarea a la vez", el promedio femenino es de 2.28, también el más bajo del instrumento. Y ante "Mi carga de trabajo me afecta a nivel personal o emocional", la calificación es de 2.99: prácticamente en el límite entre el acuerdo y el desacuerdo, lo que habla de una afectación emocional sostenida y cotidiana.4
Estos números tienen nombre: pobreza de tiempo. Y tienen consecuencias que van más allá del bienestar individual.
El costo que las empresas no ven en el balance
La economista Claudia Goldin, Premio Nobel de Economía 2023, ha documentado lo que llama la "penalización por maternidad": la llegada del primer hijo reduce los ingresos de las mujeres de forma pronunciada, incluso entre quienes tienen la misma educación y ocupación que sus pares masculinos.5 En Latinoamérica, la brecha salarial entre hombres y mujeres sin hijos es del 15.9%; entre quienes tienen hijos, sube al 23.7%6. La maternidad no sólo cuesta tiempo: cuesta dinero, trayectoria y posición.
A nivel global, la Organización Internacional del Trabajo estima que 708 millones de mujeres están fuera de la fuerza laboral por responsabilidades de cuidado no remuneradas.7 En México, la participación laboral femenina se mantiene estancada alrededor del 45%, muy por debajo del promedio OCDE, y la carga de cuidados es uno de los factores que más lo explica. Ese trabajo no remunerado que realizan las madres mexicanas equivale al 23.9% del PIB nacional, según la Cuenta Satélite del INEGI.8
"El bienestar de la madre trabajadora no es una concesión: es el seguro de vida de la productividad de las organizaciones y la base de la estabilidad económica del país", sostiene Ballesteros. La directora del IPBI advierte que las empresas que ignoran esta barrera estructural seguirán perdiendo a las líderes que hoy deberían estar transformando su alta dirección.
Lo que las organizaciones pueden hacer hoy
El IPBI propone tres líneas de acción que no requieren grandes presupuestos, sino decisiones de gestión:
- Gobernanza de la desconexión real. Medir la eficiencia exclusivamente por el cumplimiento de metas —no por disponibilidad digital fuera de horario— protege el derecho a la vida personal sin castigar la productividad. La Organización Internacional del Trabajo (OIT), en su nota técnica de marzo de 2026 sobre economía del cuidado, subraya que los déficits en este ámbito son estructurales y requieren respuestas que las organizaciones pueden anticipar sin esperar marcos regulatorios.9
- Flexibilidad adaptada. Reconocer las labores de cuidado como parte legítima de la jornada, no como interrupción. En enero de 2026, el Congreso mexicano analizó una propuesta para garantizar hasta tres días de trabajo remoto a madres trabajadoras.10 Las organizaciones proactivas pueden adelantarse a ese marco sin esperar la ley.
- Liderazgo basado en datos de bienestar. Integrar indicadores como los del Factor Wellbeing en la toma de decisiones permite identificar en qué momento y en qué segmento la sobrecarga se convierte en riesgo de rotación. A mayor número de hijos, menores ingresos promedio de las mujeres: esa correlación, documentada por la ENIGH 2024,11 es el argumento más directo para que la alta dirección trate la retención de madres como estrategia financiera y no sólo como política de diversidad.
"La sostenibilidad de las organizaciones depende de su capacidad para proteger el sentido de trascendencia de sus colaboradoras", concluye Ballesteros.
Ivonne Vargas Hernández
Referencias
- INEGI. (2020). Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo (ENUT) 2019. Recuperado de https://www.inegi.org.mx/programas/enut/2019/
- Instituto del Propósito y Bienestar Integral (IPBI). (2024-2025). Factor Wellbeing. Instrumento de medición de bienestar organizacional aplicado a más de 24,000 colaboradores en México. México: Tecmilenio.
- Goldin, C. (2023). Career and Family: Women’s Century-Long Journey toward Equity. Estados Unidos: Princeton University Press.
- Buk. (2025). Radiografía Mujeres en el Trabajo 2025. Datos de Latinoamérica. Recuperado dehttps://www.latercera.com/pulso/noticia/radiografia-mujeres-en-el-trabajo-2025-de-buk
- Organización Internacional del Trabajo. (2024). 708 millones de mujeres no pueden participar en el mercado laboral debido al trabajo de cuidados no remunerado. Recuperado dehttps://www.ilo.org/es/resource/news/708-millones-de-mujeres-no-pueden-participar-en-el-mercado-laboral-debido
- México, ¿Cómo Vamos? (2026, abril). El costo de cuidar. Recuperado de https://mexicocomovamos.mx/publicaciones/2026/04/el-costo-de-cuidar/
- Organización Internacional del Trabajo. (2026, 3 de marzo). Trabajo decente y seguridad social en la institucionalización del cuidado. Recuperado dehttps://www.ilo.org/es/resource/noticias/cuidado-trabajo-decente-y-seguridad-social-oit-analiza-claves-para
- Infobae México. (2026, 1 de enero). Buscan garantizar hasta tres días de trabajo desde casa a madres trabajadoras en México. Recuperado dehttps://www.infobae.com/mexico/2026/01/01/buscan-garantizar-hasta-tres-dias-de-trabajo-desde-casa-a-madres-trabajadoras-en-mexico
- INEGI. (2024). Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024. Citado en México, ¿Cómo Vamos? (2026). El costo de cuidar. Recuperado de https://mexicocomovamos.mx/publicaciones/2026/04/el-costo-de-cuidar/